miércoles, 5 de septiembre de 2007

El diario: la desaparicion de pluton

Ayer...martes 4 de setiembre para ser mas exacto. Salí de la universidad después de haber dado el ultimo examen y para dar como finalizada la temporada de aburrimiento y examenes entre a un restaurante en barranco -donde siempre voy cuando me botan temprano de la universidad-. Estaba solo, no tenia prisa, lugar a donde ir, ni nada que hacer. Al contrario, tenia la sensación de ser la persona mas libre en la faz de la tierra. Con todo el tiempo y la tranquilidad del mundo para poder quedarme en ese restaurante por el resto de la tarde.

Mientras esperaba que alguien se percatara de mi presencia en el local leía una revista que había cogido del escritorio de mi papa. En la que había un articulo sobre el sistema solar, donde decía que la Unión Astronómica Internacional había aprobado una concisa pero controvertida definición “un planeta debe orbitar en torno al Sol; no puede ser un satélite; debe tener suficiente masa como para que su gravedad le confiera forma esférica, y tiene que ser lo bastante grande como para haber despejado su órbita y ser en ella el objeto dominante”, en pocas palabras, plutón no era un planeta. Eso me dejo completamente desconcertado, ya que desde que tengo uso de razón plutón ha sido por lejos mi planeta favorito. Pero ahora plutón había sido borrado de la lista de planetas para entrar a una sin nombre definido (clasificado como planeta enano) . Y aunque nunca haya tenido la oportunidad de visitar plutón, ni siquiera por fotos, sentí que me habían quitado algo que nunca pude apreciar; plutón seguiría ahí, manteniendo su orbita por mucho tiempo mas, pero ya no volvería a ser llamado planeta, si no planeta enano. Seguía pensando en cosas totalmente superficiales y estupidas como plutón o lo que le diria a esa chica con la que iba a salir el fin de semana.

Cuando de pronto mis mas profundos sentidos detectaron un aroma. No era un aroma cualquiera, era una aroma que me dejo en medio de la nada, mas que la desaparición de plutón o cualquier otra sonsera en la que haya estado pensando. En ese momento no existía ni el tiempo ni el espacio, la chica con la que iba a salir el fin de semana se borro de mi cabeza, ya no la conocía. Entro una chica de aproximadamente 23 años de edad, cabello negro, ojos preciosos, aspecto de chica que no pierde el tiempo hablando de la desaparición de un planeta. Pero lo importante en ese momento no era esa persona, sino el aroma. Ese aroma despertó mil recuerdos e imágenes en mi cabeza, una historia, un barrio, una chica. Fue como si empezara a revivir momentos que ya había olvidado. Gestos, sonrisas, palabras, lugares, besos que pensaba haber matado con el tiempo de pronto regresaban con una inmensa sensación de nostalgia y alegría. Entonces me vi caminando con ella de la mano... sentados en la mesa de algún restaurante muy muy lejos de aqui.... conversando en una esquina después del cole.

Salí del restaurante, cuando llegué a mi casa busque el teléfono de un viejo amigo. Y con la seguridad de que el tenia el teléfono de esa chica, lo llame. Le dije lo mismo que le decía a todos los viejos amigos del cole cuando los llamaba después de años y despues de una corta conversacion me dio el teléfono. Estaba nervioso, no sabia si debia llamarla o no, la relación no termino de la mejor manera y llamarla solo porque percibí un aroma que me recordó a ella podría parecerle entupido a alguien que no ha pasado por algo parecido. De todos modos no tenía nada que perder, a lo mejor a ella también le podía parecer interesante hablar con un viejo “amigo”.
- Alo ¿Laura? Soy Roberto….
- Roberto! te vi en el restaurante... No se que te paso, estuve a punto de saludarte pero volteaste la cara, susurraste algo y te fuiste. Pensé que te había incomodado verme.Ahh y tengo tu revista.

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